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Una de las figuras más apasionantes y vilipendiadas de nuestra agitada historia patria es, sin lugar a dudas, la de Manuel Isidoro Belzu (1808-1865), sobre quien mucho se ha escrito, pero en realidad, poco se ha investigado con la seriedad que exige la reconstrucción de nuestro pasado.

Belzu fue, en su época, un revolucionario, aunque ciertamente poco pudo hacer para poner en práctica sus avanzadas ideas. Tenía que combatir una encarnizada oposición, que según Nicanor Aranzaes (1849-1926), se hizo efectiva en cuarenta y dos cuartelazos que Belzu tuvo que sofocar entre 1849 y 1855, encabezados fundamentalmente por los aristócratas José de Ballivián (1805-1852) y José María Linares (1808-1861); también, aunque en menor escala, por José Miguel de Velasco (1795-1859) y otros sempiternos conspiradores.

Pero ¿a qué se debe ese encarnizamiento salvaje? Quizá, en parte a que el pensamiento político del Mahoma Boliviano fue, en su momento, de carácter socialista, atenuado con el paso de los años, con un republicanismo democrático. En contraposición, el conservadurismo secante y consiguientemente la aristocracia combatieron ácidamente las revolucionarias ideas planteadas por Belzu, lo que le valió que se le tilde de demagogo e ignorante, entre otros calificativos endilgados por sus adversarios políticos, muchos de los cuales, fungían, a la vez, como historiadores que se encargaron afanosamente de tergiversar de manera deliberada nuestra historia…

Desde Manuel José Cortés (1815-1865) y Luis Mariano Guzmán (1819-1891) dos de nuestros primeros historiadores (y acérrimos partidarios de José de Ballivián), pasando por Alcides Arguedas (1879-1946), hasta llegar a Humberto Vásquez Machicado (1904-1957), Alfonso Crespo Rodas (1916-2011) y otros… repiten el mismo discurso antibelcista sin documentación de respaldo, pero con una fuerte carga emotiva…

Criterio algo más ecuánime aunque no desprovisto de cierta fabulación, ostenta Rigoberto Paredes (1870-1950) quien pinta una imagen de Belzu más próxima a la realidad.

Merece una mención especial, en esta somera lista de los principales historiadores anti belcistas, Ramón Sotomayor Valdés (1830-1903), inteligente y tendencioso historiador, periodista y diplomático chileno que estuvo a cargo de la misión diplomática de Chile en Bolivia entre 1867 y 1870. Escribió dos libros sobre Bolivia: La Legación de Chile en Bolivia desde septiembre de 1867 hasta fines de 1870… (1872) y Estudio Histórico de Bolivia bajo la Administración del Jeneral D. José María Achá… (1874) que a la postre, influyeron en nuestros historiadores de manera determinante, al extremo de repetir acríticamente sus parcializados asertos esencialmente vinculados a las administraciones y figuras de Belzu y Ballivián. Esa situación contribuyó eficazmente a que el periodo gubernativo y figura de Belzu fueran deliberadamente condenados y la imagen y gobierno de Ballivián desmedida e inmerecidamente enaltecidos.

José Rosendo Gutiérrez, al catalogar las obras del chileno Sotomayor hace los siguientes apuntes: Sobre la primera prometía: “en una obra especial haremos ver los errores, invenciones y calumnias que contiene esta obra”; sobre la otra comentaba: “Con excepción de don M. Baptista, no hay un solo personaje mencionado en este libro a quien no haya tratado desfavorablemente  el autor”.

El Príncipe de las Letras Bolivianas, Gabriel René Moreno (1836-1908), fue de los escasos historiadores que valoraron en su cabal dimensión a Ballivián… Sostiene –excepción  hecha del rutilante triunfo en los campos de Ingavi– que los meteóricos ascensos militares que caracterizaron a este personaje se realizaron sin merecimientos; que apenas sabía leer y escribir… y que en su vida mostró una desastrosa ortografía… ¡todo lo contrario de lo que sostienen apasionadamente los defensores y adoradores del aristócrata paceño!

Únicamente narradores de nuestro pasado de las relativamente nuevas generaciones formadas en la Carrera de Historia de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, como el caso de Raúl Calderón Jemio, han profundizado certeramente en el análisis del gobierno y figura de Belzu…, poniéndolo en el sitial que realmente le corresponde.

Por otra parte, llama poderosamente la atención que historiadores extranjeros a estas alturas, se hagan eco de las ya superadas corrientes conservadoras que tradicionalmente denostaron a Belzu… y repitan ingenuamente las taras endosadas a este singular caudillo de las grandes masas populares.

Antes de cerrar este “post” (o si vamos a ser puristas, este breve artículo), conviene transcribir el siguiente párrafo perteneciente a la autoría del preclaro investigador Carlos Montenegro, quien, al comentar la inquina antibelcista de nuestros historiadores, dice: “Fruto de ese prejuicio malévolo, a sabiendas elaborado por los intelectuales de los oligarquía boliviana en la época linarista, es el error en que la opinión continental se manifiesta todavía respecto  de Belzu. Hasta en Historia de la Literatura Americana de Luis Alberto Sánchez, léese, por ejemplo, que ‘Belzu fue presidente en 1848 y se caracterizó por su dureza  rayana en la ferocidad’. El gran polígrafo peruano se hace eco de la historia escrita de Bolivia, como era inevitable, pues ella ha creado el Belzu feroz y carnicero. ¿Hay empero un solo acto del caudillo que confirme la tal fama? No lo hay, evidentemente. La probidad insospechable, la caudalosa información libresca y el fino sentido histórico de que es producido la obra de Sánchez, han sido burlados por la maestra falsificación hecha en Bolivia con el belcismo”.

 

Pero, entonces, ¿cómo fue Belzu, en realidad? Y ¿qué características tuvo su gobierno…?

 

1.- José Rosendo Gutiérrez. Biblioteca americana de José Rosendo Gutiérrez. Parte primera. Bibliografía Boliviana. Primera Sección. Libros y folletos de autores bolivianos o relativos a Bolivia. La Paz, Imprenta de la Libertad de Ezequiel Arzadum, 1875. P. 183.

2.- Carlos Montenegro. Nacionalismo y Coloniaje. Librería Editorial Juventud, La Paz, 1984. P. 143 (Nota al pie de página).

“Breves apuntes sobre la figura de Manuel Isidoro Belzu y su gobierno”. Fuentes. Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional. La Paz, Año 13, Volumen 8, número 35, diciembre de 2014.