Comparte








Enviar

Ramiro Duchén Condarco

El nombre de este ilustre ciudadano nacido en Tucumán, Argentina, está estrechamente vinculado a la gesta libertaria americana, particularmente en Argentina y Chile. Trabajó con el General José de San Martín muy de cerca, como uno de sus hombres de mayor confianza, y habida cuenta su prodigiosa memoria, jugó un papel preponderante en la epopeya del paso de los Andes, una de las hazañas libertadoras sudamericanas más encomiables de que se tenga noticia. Para conocer algunos rasgos biográficos de este ingeniero militar, acudimos a la pluma de consagrados investigadores como Virgilio Figueroa, autor del Diccionario Histórico y Biográfico de Chile: 1800-1925, Ramón Azpúrua, a quien se deben las Biografías de hombres notables de Hispanoamérica, a Vicente Cutolo, quien recopiló, en dos gruesos volúmenes: Buenos Aires: historia de las calles y sus nombres y al historiador Eduardo Lazzani, quien replicó en nuestros días este extraordinario episodio de la gesta sanmartiniana. Veamos los textos mencionados:

ÁLVAREZ CONDARCO, José Antonio

Figueroa, Virgilio. Diccionario Histórico y Biográfico de Chile. 1800-1925. IMPRENTA Y LITOGRAFIA “LA ILUSTRACION”, Santiago de Chile, 1925. 666 páginas numeradas.

El nombre de este ilustre argentino figura en el prólogo de la epopeya de Chacabuco y de la organización de nuestra marina de guerra. San Martín, que deseaba tener un plano del paso de la cordillera por donde pensaba introducirse a Chile, le encomendó la delicada misión, en 1816, de presentar al presidente Marcó del Pont el acta oficial de la independencia argentina. Para ello tenía que pasar de ida por el camino de los Patos y regresar por Uspallata, ruta que deberia aprovechar después el ejército de Chacabuco. El comisionado, buen topógrafo y matemático, cumplió su cometido y levantó mentalmente los planos de los caminos de la cordillera, planos que dibujó en seguida y que sirvieron a San Martín para distribuir su ejército. El comisionado, premunido de una bandera de parlamento, se presentó a Marcó del Pont y entregó el patriótico documento, que se quemó públicamente en la plaza de Armas de Santiago como se hacía con los libros heréticos en los tiempos medievales.[1] Incorporado al ejército de Chacabuco, se encontró en esta célebre batalla y en otras acciones de guerra. En Chacabuco sirvió, junto con don Antonio Arcos (Véase) de ayudante técnico de San Martín, de cuya confianza disfrutaba y algunos de cuyos secretos o resoluciones poseía y relató más tarde, en diversas ocasiones y entrevistas, a los hermanos Amunátegui, que las han referido en La Reconquista Española (págs. 376, 389, 390,  391,  393, 434, 446, 449, 450 y 467). Por esas relaciones se ve que nuestro biografiado era poseedor de excelentes conocimientos de ingeniería y que San Martín le dispensaba atenciones que le sirvieron de base para enviarlo en 1818 a Inglaterra a comprar los buques que necesitaba Chile para asegurarse el dominio del mar. Además de Chacabuco, intervino en otras acciones de guerra, pero en realidad su papel no era el de guerrero: más alta y fructífera misión le deparaban los hados. El naciente gobierno da Chile lo comisionó para que fuera a Inglaterra a contratar marinos y a comprar buques de guerra destinados a la futura escuadra chilena. Y en esta misión consiguió que su nombre quedara ligado eternamente a los fastos más gloriosos del Pacífico y de la libertad americana. Cinco dias después de Chacabuco, se remitieron a Estados Unidos 200,000 pesos para construir buques destinados al servicio de guerra y se despachó a Inglaterra a don José Antonio Álvarez Condarco, con el objeto de que remitise al país toda clase de recursos. (ANTONIO GARCIA REYES, Primera escuadra nacional, pág. 37). Contratación de lord Cochrane.- Llegó a Inglaterra y tuvo la suerte de contratar los servicios de lord Cochrane, adquisición aprobada por el gobierno, aplaudida por la opinión y coronada de hechos gloriosos, dignos de la victoria y de la epopeya. El señor Álvarez Condarco noticiaba al gobierno el 12 de enero de 1818: “Tengo la satisfacción de anunciar a V. S. que el Lord Cochrane, uno de los más acreditados y acaso el más valiente marino de Gran Bretaña, está enteramente resuelto a pasar a Chile para dirigir nuestra marina y cooperar decididamente en la consolidación de la libertad e independencia de esa parte de la América. Este personaje es altamente recomendable, no sólo por los principios liberales con que ha sostenido siempre la causa del pueblo inglés en el Parlamento, sino que posee un carácter superior a toda pretensión ambiciosa; y lo que es más, incapaz de ser envuelto en el vértigo de las intrigas ministeriales de Europa, en donde se empieza a acechar con celos el engrandecimiento de la América del Sur. Bajo este seguro concepto yo no he trepidado un momento en hacer uso del pleno poder con que se me ha honrado, y en su virtud le he ofrecido el mando general y rango de almirante de toda ‘la fuerza naval de Chile.” Compra de los primeros buques en Inglaterra.- Al mismo tiempo que aseguraba los servicios del invicto almirante británico y de otros marinos ilustres, se dedicaba a buscar los buques con que debía organizarse la escuadra chilena. Y también tuvo éxito en esta peligrosa labor: compró el Cumberland, bautizado en Chile con el nombre de San Martin, y  el Catalina Griffier,-que naufragó en el camino, y estipuló la construcción de-un buque de vapor de 410 toneladas, haciendo de ese modo “una experiencia que había sido para Chile tan honrosa como decisiva.[2] Este buque, el primero a vapor que surcó los mares de América y de Chile, se llamaba Estrella Naciente. Al dar cuenta de esta adquisición, decía: “Yo no entraré a dar detalle circunstanciado y facultativo de un buque de vapor, porque su ventajoso mecanismo no permite’ ser claramente entendido y explicado sin una inspección ocular, pero sí puedo poner en la consideración de V. S. que siendo movido el buque en todas direcciones según convenga, por un poder interior que no necesita de viento, que hace frente a los temporales, y que se burla de las calmas, no sólo es peculiarmente  útil para toda diligencia y conducción importante en un tiempo dado, sino que con cuatro o seis cañones de grueso calibre sería impunemente destructivo de los mejores o más formidables navios o fragatas.’’ Don Gonzalo Bulnes, en la obra ya citada, dice de nuestro biografiado: “Resumiendo lo hecho por Álvarez Condarco, repetiremos que envió a Chile un buque, el San Martin, con marineros y oficiales, obtuvo el secreto de los cohetes a la Congrève, compró las máquinas y contrató los operarios competentes en su fabricación; adquirió armas y útiles navales; dejó avanzada la construcción de la Estrella Naciente y envió a Chile al hombre que debía iluminar el cielo del Pacífico con la cauda de las más gloriosas hazañas.’’ El almirante don Luis Uribe[3] escribía lo siguiente sobre la compra de un buque a vapor: “Familiarizados como estamos hoy día con la locomoción a vapor, es dificil sin duda apreciar debidamente la audacia del paso dado por Álvarez Condarco, al ordenar en aquella época temprana la construcción de un vapor de guerra, sin que ningún experimento decisivo hubiese demostrado antes la bondad de semejante sistema.” El delegado chileno sufrió en el cumplimiento de su misión una serie de inconvenientes que no impidieron, sin embargo, que la Estrella Naciente llegara a Chile y fuera probada por lord Cochrane en la rada de Quintero, como lo refiere- Maria Graham en su Diario de residencia en Chile. Don Antonio José de Irisarri (léase), segundo delegado y diplomático de Chile en Inglaterra, intervino también en estos asuntos. Álvarez Condarco regresó después a la Argentina y a Chile, donde vivió algún tiempo dedicado a la cátedra de matemáticas. Elijó su residencia en Santiago y Valparaiso, donde su hija Clara gozaba de influencia y formaba parte de la redacción de El Mercurio. Según don P. P. FIGUEROA  falleció poco después de 1819 en Santiago y don ERNESTO DE LA CRUZ asevera lo mismo en su Epistolario de O’higgins: falleció en 1819, dice perentoriamente. Mientras tanto, don Miguel Luis Amunátegui, en la Reconquista Española, dice que conversó con él en varias ocasiones y oyó de sus labios la relación de varios sucesos que refiere. En la pág. 376 de esa obra dice en una nota: “Todos estos pormenores están autorizados por el testimonio de don José Antonio Álvarez Condarco, a quien San Martín había puesto en el secreto de la intriga y de cuya boca los hemos escuchado”. Hay cuatro citas más o menos análogas a la anterior. Y si don Miguel Luis Amunátegui oyó de boca de Álvarez Condarco la relación de aquellos sucesos, no pudo éste morir en 1819, ya que el señor Amunátegui n. en Santiago el 11 de enero de 1828 y escribió la primera edición de la Reconquista Española en cumplimiento de la ley de 19 de noviembre de 1842. Se desprende de aquí que el señor Álvarez Condarco vivió largos años en el país, se  dedicó al apostolado de la enseñanza y cultivó relaciones con hombres de la cultura e importancia de los hermanos Amunátegui. Álvarez Condarco n. en Tucumán por los años anteriores a 1800. En 1810 se afilió a la revolución de la Independencia. Se educó en Buenos Aires e Inglaterra, según don P. P. FIGUEROA se dedicó a los estudios de ingeniería, lo que aprovechó San Martín para mandarlo a levantar el plano del paso de la cordillera en 1816. AMUNÁTEGUI, obra citada.- BARROS ARANA, X, pág. 416.-R. VERA, hist. de Chile, 11, pág. 156.–Luis URIBE, Origenes de la marina de guerra, págs. 118 y 125.- P. P. FIGUEROA, Dicc. Extranjeros.- GONZALO BULNES, obra citada, págs. 53 a 56, 78, 215 a 237.-E. DE LA CRUZ Epistolario de O’higgins, 1, págs. 74, 77, 78, 81, 158, 159, 177, 191 y 192, 11, pág. 8. Y.- ANTONIO GARCIA REYES Primera escuadra nacional, págs. 37 y siguientes.- VAÏSSE , Bibl. G. de Chile, pág. 58.

JOSÉ ANTONIO ÁLVAREZ CONDARCO

Por Ramon Azpurúa

Azpúrua, Ramón. Biografías de hombres notables de Hispanoamérica. Tomo II. Obra mandada a publicar por el Ejecutivo Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, presidido por el gran demócrata General Francisco L. Alcántara. Caracas, Imprenta Nacional, 1877.

Nacido en Buenos Aires, de una familia distinguida, Don José Antonio Álvarez Condarco vino á ser un servidor asiduo y patriota de la revolución que comenzó en las márgenes del Plata, en Mayo de 1810, para independizar el continente sud-americano. En el propio año de 1810 pasó á Chile comisionado del Gobierno provisorio patriota de Buenos Aires, llevando como principal objeto de su mision fomentar allí la revolucion de independencia, la que desempeñó con buen suceso. De Chile pasó al Perú y tomó parte en la guerra (pie ya se hacia allí en contra del régimen español. En el año de 1816 le envió á Chile San Martin á asuntos de la revolucion; pero Osorio le aprisionó y trató de fusilarle, escapándose incidentalmente. Sirvió en 1817 en el Ejército Unido bajo San Martin, y tomó buena parte en las memorables jornadas de Chacabuco, Concha-Bayada y Maipó. El Gobierno de Chile le hizo su comisionado especial para ir á Inglaterra á comprar buques de guerra para formar la escuadra chilena, y él desempeñó á satisfaccion el interesante encargo en que entró el trabajar para la venida al Pacífico del célebre y mui renombrado marino Lord Cochrane que tantos y tan buenos servicios hizo á la causa magna de emancipacion americana en la guerra del Pacífico y bajo la bandera chilena. Álvarez Condarco estuvo luego en el Perú donde prestó servicios á la causa pública republicana, y pasó á Bolivia, en donde tambien sirvió á esta naciente República en favor de la ilustracion del país. A su vuelta á Chile fué nombrado Ingeniero civil con cuyo carácter sirvió algunas obras de caminos públicos, dirigiéndolos con acierto y provecho del Estado y del país en general. El Coronel argentino Don José Antonio Álvarez Condarco terminó su vida cu Santiago de Chile, á la edad de 76 años: fué constante servidor público en Buenos Aires, Chile, Bolivia y el Perú desde 1810, y sin interrupcion; y murió en absoluta pobreza, dejando dos hijas sin fortuna y sin amparo. Caracas. 1877.

CONDARCO

Cutolo, Vicente Osvaldo. Buenos Aires: historia de las calles y sus nombres. Tomo I. Editorial Elche, Buenos Aires, 1988. P. 295, 296.

Corre de S. a N. En su tramo inicial pertenece a Flores, y antiguamente se llamó Chacabuco. En ella existieron quintas y casonas famosas como la del Dr. Tristán Achával Rodriguez en la esquina nordeste de Rivadavia y Condarco. Hacia la calle Bogotá se encontraba la quinta d, los Aguirre, muy conocida por el mirador de vidrios de colores que poseía. La de Marcelino Escalada próxima a la vía del ferrocarril se hallaba en Chacabuco y Gral. Lavalle (actual Bacacay). Chacabuco corría paralela a Independencia (hoy Bolivia) y así lo hace actualmente acompañándola hasta Floresta, cuando esta última es interrumpida por calles asimétricas. Como llega hasta Villa Pueyrredón fue conocida antes con el nombre de Milán. Su designación actual se hizo en la nomenclatura de la Ordenanza del 27 de noviembre de 1893. Nace en Av. Rivadavia 7199 y termina en Av. General Paz 6002.  José Antonio Álvarez de Condarco. Militar. Nació en Tucumán, en 1780. Al producirse la Revolución de Mayo se adhirió entusiastamente a ella, y en 1812 era oficial de artillería. Por sus estudios se le encargó la dirección de la fábrica de pólvora de Córdoba. En 1813, prestó servicios en Chile. Enviado por el coronel Marcos Balcarce con importantes comunicaciones para el general San Martín que estaba en Mendoza, éste lo retuvo a su lado como secretario privado y ayudante de campo. Dirigió la fábrica de pólvora para abastecer al Ejército Libertador, y lo envió luego en misión importantísima ante el Director Supremo Pueyrredón. Debía establecer con él la cantidad y el tipo de artículos de guerra que necesitaba para la campana de los Andes. A fines de 1816 San Martín lo mandó a Chile, con el encargo, aparente de llevar cartas al gobernador realista Marcó del Pont. Lo que San Martín quería en realidad, era que estudiase la topografía de los pasos de la Cordillera de los Andes, para marcar luego el camino del ejército. Así Condarco cruzó por el Paso de los Patos, y tan pronto llegó fue despachado de vuelta por Marcó del Pont por el paso más corto, que era Uspallata. Mediante los mapas que trazó Condarco, ya era un buen cartógrafo, pudo cruzar el ejército libertador. Se batió con denuedo en la batalla de Chacabuco y Maipú, y luego se lo comisionó a Inglaterra a comprar buques de la primera escuadra chilena y contrató en Londres a Lord Cochrane. Terminada la gesta libertadora prestó servicios en Bolivia, luego en Mendoza, y vivió en Chile enseñando matemáticas. Falleció en Santiago, el 17 de diciembre de 1855, en la mayor pobreza, debiendo sus amigos costearle el entierro.

José Antonio Álvarez de Condarco: los ojos

y la memoria de la revolución americana

Por Eduardo Lazzari. Historiador.

Pocos casos de injusticia histórica son tan flagrantes como el cometido contra la figura legendaria de José Antonio Álvarez de Condarco. Sin su experiencia, sin su trabajo, sin su audacia, y sobre todo sin su patriotismo, es posible afirmar que la campaña militar más extraordinaria de la historia americana, el Cruce de los Andes, no hubiera sido posible. En mi caso personal, en estos días en que recuerdo las dos veces (2015 y 2017) que tuve la dicha de realizar el Cruce Histórico de los Andes, siguiendo el camino que hiciera el general José de San Martín con el grueso del Ejército de los Andes, por el Paso de los Patos, allá por febrero de 1817, tuvo como consecuencia en mi oficio de historiador despertar el interés por la figura de Condarco, tal como suele recordárselo en versión abreviada, que acuerda con lo escaso de su conmemoración. Por eso, vamos hoy a adentrarnos en la biografía notable de un argentino, que fue un excelente profesional, un austero ciudadano y un patriota inmenso que debe servir de inspiración para emprender los desafíos del presente, apoyándonos en el pasado y pensando en el futuro.

INFANCIA Y FORMACIÓN José Antonio  de Condarco nace en la ciudad de San Miguel del Tucumán en el año 1780, no contándose con más precisiones. Era el hijo del alcalde de primer voto y regidor del Cabildo don José Antonio Álvarez de Condarco y de doña Gregoria Sánchez de Lamadrid y Paz. Se formó en alguno de los conventos de la antigua población, adquiriendo conocimientos poco comunes en la química y en la ingeniería.

LOS TIEMPOS DE LA INDEPENDENCIA Álvarez de Condarco adhirió, a sus treinta años, a los ideales revolucionarios de Mayo de 1810, cuando residía en Buenos Aires. Fue comisionado a Chile para mediar entre los distintos grupos revolucionarios, que eran acaudillados por José Miguel Carrera y Bernardo O´Higgins. Luego viajó a Lima y fue arrestado, por lo que una vez que logró fugarse regresó a su tierra y en 1812 se incorporó a la filial de la Logia Lautaro que abrió en Tucumán el militar José Moldes. Fue nombrado oficial de artillería, y se lo designó a cargo de la recién creada fábrica de pólvora de Córdoba, a la vez que fue encargado de la sección de cartografía del Ejército del Norte. En 1813 acompaña una olvidada campaña militar a Chile, encabezada por el general Juan Gualberto Gregorio de Las Heras, donde conoce a Marcos Balcarce, quien lo hace conocer por San Martín a través de cartas, tiempos antes del desastre de Rancagua, que marcó la caída de la revolución de Chile, el fin de lo que los chilenos llaman “Patria Vieja” y la restauración del poder español en Santiago de Chile.

EL CRUCE DE LOS ANDES El gobernador de Cuyo y jefe del Ejército de los Andes, general José de San Martín, tuvo rápidamente conciencia de las habilidades y los conocimientos de Álvarez de Condarco y hay dos cartas que intercambia con el director supremo Juan Martín de Pueyrredón, que dejan en claro el valor de un personaje como Condarco. En la primera, del 4 de junio de 1816, San Martín le ordena a José Antonio viajar a Buenos Aires y presentarse ante Pueyrredón, siendo portador de una carta que dice: “para que en virtud de mis instrucciones, sus conocimientos prácticos de aquel país y demás que ha adquirido con la inmediación a mi persona…, se trace de una vez el plan que ha de regirnos, fijándose desde luego en número y clase los artículos de guerra con que oportunamente deben auxiliársenos;… la presencia de este oficial es aquí rarísima, como que a su inmediata dirección giran las fábricas de pólvora y salitres, delineación de mapas topográficos y otras incumbencias no menos importantes, que absolutamente (no) hay otro a quien confiarlas”. Y el 6 de setiembre de ese año, el Libertador escribe: “El mérito relevante y conocimientos facultativos que adornan al sargento mayor de artillería don José Antonio Álvarez de Condarco, muy especialmente en la topografía de Chile, me han impulsado a nombrarle mi ayudante de campo. En este destino servirá más ventajosamente al Estado que en las fábricas de pólvora y salitre establecidas aquí bajo su dirección”. En estos años Álvarez de Condarco lidera la guerra de zapa, una estrategia de contraespionaje que fue fundamental en la lucha contra el ejército imperial español que estaba en Chile. Sus cruces de la Cordillera de los Andes, portando cartas para el gobernador Casimiro Marcó del Pont, eran en realidad una excusa para memorizar los distintos pasos, y Condarco lo hacía dibujando los mapas en Mendoza, una vez regresado. Esto le permitía atravesar los controles españoles sin que sospecharan de sus actividades como espía. Todo lo retenía en su memoria perfectamente como lo demuestran los mapas que se conservan y que coinciden absolutamente con la realidad orográfica. Sus conocimientos le permitieron a San Martín elaborar una estrategia que convirtió al Cruce de los Andes por parte de su ejército en la campaña militar más extraordinaria de la historia americana hasta hoy. Entre enero y febrero de 1817, cerca de cinco mil hombres, once mil mulas, mil quinientos caballos cruzaron a Chile y en un movimiento sincronizado cayeron sobre la cuesta de Chacabuco y destrozaron al ejército imperial. Todo en un mes. Y Álvarez de Condarco fue el ayudante de campo del comandante de esta operación militar, cargo que ocupará en la decisiva victoria de Maipú. Viaja a Gran Bretaña para negociar la contratación, por parte del gobierno de Chile, encabezado por el general Bernardo de O’Higgins, de una flota de guerra para trasladar al Ejército Unido, formado por el de los Andes y el chileno, rumbo al Perú, para terminar con la presencia española en el continente. De su habilidad negociadora resultó la contratación de la flota comandada por el almirante inglés Thomas Cochrane. Finalizada su misión permaneció en el viejo continente hasta 1825.

SU VIDA DESPUÉS DE LA GUERRA En Europa se dedica a la enseñanza de sus conocimientos en química, matemáticas e ingeniería, y regresa a la América del Sur, donde vivió de su trabajo de ingeniero en Bolivia, Mendoza y finalmente en Chile, volviendo allí a enseñar matemáticas, destacándose en el universo educativo. Hacia 1835 se consolida el gobierno autoritario de Juan Manuel de Rosas en la Argentina, y Álvarez de Condarco se cuenta entre sus opositores, lo que le impide volver al país. En 1839 es designado por el gobierno trasandino como jefe del Departamento de Ingenieros y Caminos de la República, correspondiéndole los primeros trazados de caminos posteriores a la independencia.

MUERTE, OLVIDO Y HOMENAJES Falleció en Santiago de Chile el 17 de diciembre de 1855, en la miseria, a tal punto que debió hacerse una colecta entre amigos y conocidos para poder sepultarlo en el Cementerio Central de la capital. Su nombre fue rescatado del olvido hacia fines del siglo XIX, cuando calles, plazas y algún pueblo fueron denominados en su homenaje. A fines de la década de 1970, en el marco de la conmemoración del bicentenario del nacimiento del Libertador José de San Martín se intentó la repatriación de los restos de José Antonio Álvarez de Condarco, pero al buscarse la ubicación de su tumba, ésta había sido removida a los cien años de su sepultura, figurando como causal el “abandono”. Quizá el mayor homenaje a la figura de este prócer es el destacamento de la Gendarmería Nacional, que poco antes de la estancia Manantiales, en pleno Paso de los Patos, marca la presencia de la Argentina, y sobre todo recuerda con un monumento la marcha del Ejército de los Andes, que sólo fue posible por la prodigiosa memoria y el acendrado patriotismo de José Antonio Álvarez de Condarco.

https://www.elliberal.com.ar/noticia/santiago/557219/madre-ciudades-amanecio-parcialmente-nublada-19-grados-podria-haber-lluvia?utm_campaign=ScrollInfinitoDesktop&utm_medium=scroll&utm_source=nota Recuperado el 20 de febrero de 2021.

NOTAS

[1] BARROS ARANA describe minuciosamente los detalles de este hecho en su Hist. G. de Chile. X, págs. 410 a 420 y los AMUNÁTEGUI en La Reconquista Española, págs. 390 a 393. [2] GONZALO BULNES.  Historia de la Expedición libertadora del Perú, pág. 93. [3] Nuestra marina militar, su organización y, campañas durante la guerra de la Independencia  pág. 119.